FERIA DEL LIBRO ARAGONÉS EN MONZÓN

De la mano de la Asociación Aragonesa de Escritores, ayer, 8 de diciembre, asistí, junto grandes compañeros y poetas, a la XXXI Feria del Libro Aragonés en Monzón. El ambiente fue increíble y la afluencia de público muy numerosa. La cercanía con los lectores estimula el ánimo y la creatividad para seguir contando historias y el hecho de compartir espacio y experiencia con otros escritores nos anima a seguir adelante y
  difundir nuestro trabajo. Mis felicitaciones a la organización y a todos aquellos que hicieron posible el evento.


DIVIDE Y VENCERÁS: LAS FRACTURAS CONTEMPORÁNEAS Y SUS PELIGROS



En el vasto teatro de la política contemporánea, la máxima "Divide y vencerás" –atribuida a Julio César en sus campañas galas y adoptada por Napoleón en sus conquistas europeas– resuena con inquietante vigencia. Esta estrategia, que consistía en fragmentar alianzas enemigas para someterlas con facilidad, no se limita al ámbito militar; se ha infiltrado en el tejido social de hoy, orquestada por ideólogos que, con un sesgo predominantemente progresista, imponen divisiones artificiales para perpetuar su influencia. En España, en este 2025 que conmemora el medio siglo desde la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, tales tácticas evocan ecos de un pasado turbulento, recordándonos cómo la polarización puede derivar en catástrofes.
La política contemporánea vive atrapada en esta economía de la indignación. El matiz se devalúa, la conversación se torna ruido y la ciudadanía es empujada a escoger bando ideológico antes que argumentos. Desde una mirada liberal-conservadora preocupa no solo la existencia de desigualdades reales, sino su tratamiento como arma. El beneficio táctico y político de dividir es inmediato pero el coste social, duradero y destructor.
Consideremos las fracturas que se nos presentan como inevitables: la discusión hombre-mujer (amplificada por narrativas feministas radicales que ignoran la complementariedad natural), la dicotomía ricos-pobres,(donde políticas redistributivas artificiales fomentan resentimientos clasistas), la polarización ultraizquierda-ultraderecha (que reduce el debate público a caricaturas extremas, marginando voces moderadas de centro que abogan por el sentido común y la estabilidad económica) u otras fracturas contemporáneas, como homo-hetero (donde la diversidad sexual se instrumentaliza para localizar y censurar disidencias) o inmigrantes-nativos (que transforma la integración en un campo de batalla cultural). Estas grietas, promovidas bajo el manto de la "justicia social" no nos unen, sino que nos dividen, debilitando el consenso necesario para una sociedad funcional.
Esta analogía culmina en la gran fractura ideológica desatada por el reciente fallo del Tribunal Supremo en el caso del Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz. Condenado a dos años de inhabilitación y otras multas pecuniarias por revelación de secretos –datos confidenciales sobre la pareja de la presidenta madrileña–, el veredicto ha polarizado totalmente el espectro político. Desde la izquierda se clama “lawfare” (un término específico que sugiere persecución judicial y partidista contra el Gobierno de Pedro Sánchez), mientras que desde la derecha se aprecia como “independencia judicial”. Esta controversia refleja cómo instituciones clave de nuestra democracia se convierten en espacios de combate ideológico, exacerbando desconfianzas que erosionan el sistema.
Sin embargo, en un país que superó la dictadura franquista hace cincuenta años, ¿no es paradójico que revivamos divisiones reminiscentes de aquellos hechos que precipitaron la Guerra Civil en 1936, con sus odios irreconciliables entre republicanos y nacionales? O el fallido golpe del 23F en 1981, donde tensiones ideológicas casi desmantelan la joven Transición. Tales fracturas, si no se atajan con moderación y diálogo, no solo generan conflictos sociales e ideológicos, sino que podrían escalar a escenarios más graves, incluso armados. La historia advierte: la unidad no es un lujo conservador, sino una necesidad vital. Por eso conviene desconfiar del entusiasmo de la ruptura con el de enfrente. La política que de verdad transforma —la que reforma, arbitra y preserva la convivencia— se construye con paciencia y con una mínima voluntad de entendimiento entre todos.
Y es que el "Divide y vencerás" de Julio César es una estrategia útil para conquistar territorios, pero un veneno lento para sostener una democracia.

MIS AMIGOS DE SIEMPRE

 

Por caprichos del destino no hace mucho que volví a contactar con mi grupo de amigos de juventud. Hacía ocho lustros que no los veía y el reencuentro ha sido entrañable. Por supuesto, hemos cambiado o “evolucionado” física, profesional e ideológicamente y claro, ya no somos los mismos que cuando teníamos esos veinte años. Las obligaciones militares que entonces todos tuvimos nos distanciaron o más bien yo me distancié de ellos, debido también a… no recuerdo exactamente qué fue. Tal vez otras amistades, otros intereses u otros amores. Pues bien, debido a mi actividad literaria y la magia de las redes sociales fueron ellos, aunque más bien uno de ellos, mi gran amigo Carlos, quien me añadió a su grupo de Whatsapp y estamos viéndonos de nuevo de vez en cuando, no solo recordando tiempos pasados sino también haciendo planes de futuro, claro. Todavía nos queda brío para rato. 

Insisto en la idea de que no recuerdo ni cómo ni cuándo dejé de verlos, pero sí que guardaré en mi memoria mientras viva el emotivo reencuentro que tuvimos cuando volvimos a reunirnos de nuevo, aunque todavía falte alguno u otros se hayan quedado definitivamente por el camino. Por supuesto, cuando nos vemos no hacemos las mismas cosas que cuando teníamos esos maravillosos dieciocho o veinte años en medio de aquellos mágicos 80´s, pero la esencia de cada uno de nosotros continúa casi intacta. La distancia temporal, las responsabilidades adquiridas o la gravedad que imprimen los años trascurridos y que nos separan de aquellos muchachos, apenas ha causado los estragos que se podía esperar en nuestras conciencias. Sería capaz de reconocerlos en sus procederes sin dudarlo un segundo; siguen siendo ellos sin la menor duda.

Ni qué decir tiene que se levantan algunas polvaredas ideológicas o de criterio en el grupo, dado el tortuoso estado de opinión y de división en donde nos movemos; lo que algunos pueden ver con claridad meridiana otros cuestionamos sin dudarlo siquiera un segundo (también viceversa, claro). Sin embargo, esas diferencias jamás serán óbice para que tales debates lleguen a convertirse enfrentamientos serios, porque hay algo muy por encima de nosotros que nos protege de la colisión fatal y se llama… respeto.

No hay nada más (ni nada menos) a lo que acudir para salir indemnes cada día y seguir siendo quienes somos. Todos juntos seremos más fuertes.

PRESENTACIÓN DE LA NOVELA “LA OCTAVA CASILLA” EN ZARAGOZA




Muchas gracias a quienes pudisteis asistir a la presentación de mi última novela LA OCTAVA CASILLA. Junto a la escritora aragonesa Amparo Sanz Abenia, pudimos conocer un poco más a fondo los entresijos de esta narración hacia el otro lado del tablero de un peón, en apariencia insignificante, que se enfrenta a figuras poderosas como capullos «que siempre saben lo que hay que hacer», a amores imposibles, a demasiadas tardes oscuras al salir de clase, a paraísos fiscales o a vínculos de sangre inimaginables. Porque nada es lo que parece en este relato en primera persona repleto de hombres-babosa, hombres-hiena, hombres-mono y hombres-sapo, ángeles con curvas de mujer, muchos cigarrillos y varios disparos buscando la presa adecuada.



Muchos de mis lectores, mis amigos de siempre y otros incondicionales estuvieron ahí acompañándonos en esta tarde llena de sorpresas y emociones. Tuvimos ocasión de charlar sobre la trama, el proceso creativo y otros aspectos de la novela.
Gracias a todos y si no pudiste acercarte, recuerda que puedes conseguir tu ejemplar en AMAZON

PRESENTACIÓN DE LA OCTAVA CASILLA EN LA PUEBLA DE ALFINDÉN

 El pasado 26 de junio tuvo lugar la presentación de mi última novela LA OCTAVA CASILLA en La Puebla de Alfindén. Agradecer desde aquí la inestimable presencia de la periodista y escritora Cristina Gómez como maestra de ceremonias, al Ayuntamiento de La Puebla por la cesión de sus espacios y a Beatriz Callén, la Técnico Cultural, por su asistencia y amabilidad para la realización del acto. Tarde muy entretenida y concurrida en donde una buena entrada de público se reunió para conocer detalles de la novela y poder charlar en torno a ella y su proceso de creación. Muchas gracias a todos y cada uno de los asistentes al acto que con todo el cariño preparé junto con Cristina. Otros muchos de vosotros también os habéis disculpado personalmente por no poder asistir. Habrá otras presentaciones en Zaragoza que anunciaré oportunamente. Entre tanto, aprovechad para leer LA OCTAVA CASILLA que podéis conseguir en https://amzn.eu/d/21ebH1X
Os aseguro que os sorprenderá el relato en primera persona de Jóse, la querencia sin límites hacia Sonia y la abyección sin límites hacia su cuñado. Lee una sinopsis de la novela en la entrada LA OCTAVA CASILLA



LA OCTAVA CASILLA, nueva novela.

 

 YA DISPONIBLE EN AMAZON   https://amzn.eu/d/bG3lkxt  



Hace justo un par de meses fuisteis conocedores de mi lesión y posterior intervención quirúrgica que me ha apartado de mi actividad laboral. En estos dos meses no he perdido el tiempo: he estado ultimando detalles para la publicación de un nuevo libro. Mi próxima novela set titula “LA OCTAVA CASILLA” ya está disponible en Amazon desde el 1 de junio. Este tiempo ha sido propicio para realizar las labores y gestiones que conlleva la ingente tarea de revisión, corrección, maquetación, diseño de portada, preparación de promociones y otros tantos asuntos que implica el proyecto que llevo personalmente a cabo.

Os adelanto que esta narración se aleja ligeramente de las temáticas de anteriores trabajos. He profundizado en la psicología de los personajes tratando temas duros e incómodos que he resaltado en la narración. Su lectura os resultará violenta y placentera a partes iguales, tal y como es la vida a veces. La ira, el amor o la venganza juegan papeles esenciales en esta nueva ficción que apenas se aparta de la vida cotidiana.

LA OCTAVA CASILLA es un thriller psicoemocional en donde José, un jugador compulsivo de ajedrez atormentado y herido por acontecimientos del pasado, se ve obligado a realizar un duro viaje introspectivo para que él y su familia puedan recibir una herencia. El viaje en primera persona, más anímico que real, es la partida de ajedrez de su vida en donde algunas figuras cubren posiciones de peligro al tiempo que otras tratan de abatirlo en su viaje al otro lado del tablero. No será el de nuestro protagonista un itinerario precisamente reconfortante: su mente distópica puede hacerle fracasar al contemplar una realidad falseada. Tú puedes acompañarle en su particular trayecto hasta la octava casilla y ser testigo de su éxito o fracaso; cuesta a veces distinguirlos.


“Y sin embargo, esta no es una novela sobre ajedrez; es una reflexión sobre la apatía de la vida y sus derrotas, donde siempre cabe la posibilidad de poder abatir el desaliento y otra oportunidad para el amor, la luz y la esperanza”.

 

GOL DE NAYIM

 

Ayer, mientras cenaba con unos buenos amigos, recordamos que el 10 de mayo, pero de 1995. En una prórroga agónica entre el Real Zaragoza y el Arsenal en la final de la Recopa de Europa, en el minuto 119, Nayim levantó la vista y, desde más de 40 metros, soltó un disparo que surcó el aire parisino para colarse por la escuadra inglesa. El “gol de Nayim” no solo pasó a la historia del fútbol, sino que firmó lo que fue 1995: un año de sorpresas, tensiones y transiciones. Al hilo de tan egregio acontecimiento para los que somos de Zaragoza, España vivía una convulsión política y social que mis amigos y un servidor evocamos con la ayuda de ese otro buen colega con mucha mejor memoria que nosotros, ya curtidos sesentones, que es Google.

Felipe González aún ocupaba la Moncloa, encadenando escándalos de corrupción (nos vino entonces a la cabeza otro insigne zaragozano: el corrupto Luis Roldán) y un desgaste institucional que pronto daría alas a un Partido Popular en ascenso liderado por José María Aznar. ETA atentaba contra él mediante un coche-bomba en Madrid del que salió ileso. La violencia no dio tregua: en febrero, la banda asesinaba al teniente alcalde de San Sebastián, Gregorio Ordóñez y en agosto se frustró otro atentado contra el rey Juan Carlos I en Mallorca. La sangre manchaba los titulares, mientras una sociedad cada vez más cansada de la violencia se debatía entre el miedo y la esperanza. Jordi Pujol seguía tejiendo su red de poder en Cataluña, Manuel Fraga gobernaba Galicia con el porte de quien nunca abandonó del todo los tiempos del régimen, y Javier Solana se preparaba para dar el salto a la OTAN. En 1995, Austria, Suecia y Finlandia se incorporaban a la Unión Europea. Se gestaba, a fuego lento pero seguro, el proceso hacia la implantación del euro, que aunque no llegaría a nuestros bolsillos hasta el 2002, ya empezabamos a enterrar a la peseta. El sueño europeo se vendía con entusiasmo tecnocrático, aunque pocos intuían los costes sociales y simbólicos de aquella transición monetaria. España en 1995 era un país en transición perpetua. Entraba con dudas al futuro digital, mantenía nostálgicos de su pasado dictatorial y se esforzaba por encajar en una Europa que cada vez imponía más normas. La televisión empezaba a perfilar una cultura del cotilleo y entretenimiento vacuo con programas como "Tómbola", mientras el "internet" era esa palabra misteriosa que empezaba a colarse en los periódicos y las conversaciones.

Mientras tanto, el país bailaba, literalmente, al son de los noventa. En las emisoras sonaban con insistencia hits como “I´m Scatman”, la desgarradora "You Are Not Alone" de Michael Jackson o el vibrante "Boombastic" de Shaggy. También sonaban "Back for Good" de Take That o el romance "Have You Ever Really Loved a Woman?" de Bryan Adams, Oasis, Björk, Radiohead Alanis Morissete y la eterna Laura Pausini. Era una década sin Spotify, pero con la magia de grabar cassettes de la radio con el dedo listo para detener la cinta antes de que hablara el locutor.

La literatura fue próspera en aquel año: Antonio Muñoz Molina ganaba el Premio Nacional de Narrativa por El jinete polaco, una obra que se adentraba en la memoria personal y colectiva de España. Claudio Rodríguez, con Casi una leyenda, el Nacional de Poesía. Rosa Montero nos ofrecía una aventura existencial con La hija del caníbal, Premio Primavera de Novela. Fernando Delgado se llevaba el Planeta con La mirada del otro, Enrique Vila-Matas nos llevaba Lejos de Veracruz para alzarse con el Premio Herralde y Elvira Lindo con el Nacional de Literatura juvenil con “Manolito gafotas”. Era un año fecundo para las letras, aun cuando el ruido de la actualidad política y social pareciera eclipsarlo.

Hoy, casi treinta años después, la España de 1995 parece una postal vintage: un país que se debatía entre la esperanza y el desengaño, entre la herida abierta del terrorismo y el espejismo de una modernidad en la que todo iba a ser mejor. Pero si algo nos enseña aquel gol de Nayim es que, a veces, los milagros ocurren justo cuando menos se esperan.

Y es que el futuro, como ese balón lanzado desde medio campo, puede sorprendernos si nos atrevemos a levantar la vista y sabemos aprovechar esas oportunidades que muchas veces pasan desapercibidas y pateamos la ocasión con acierto.

 

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